Chistes clásicos en español para morirse de la risa
by
¿Qué hace un abogado en la peluquería? Está revisando si el corte tiene cláusulas ocultas. ¡Demandó al peluquero por fraude capilar!
Un cura, un médico y un abogado van a cortarse el pelo. El peluquero no cobra a ninguno por “agradecimiento a su servicio”. Llega un político… Al día siguiente el peluquero encuentra 10 políticos más haciendo fila. ¡Y todos con el mismo peinado: cara de sinvergüenza!
¿Por qué el abogado no se peina con gomina? Porque prefiere que sus argumentos sean despeinados pero convincentes.
¿Cuál es el colmo de un abogado? Que lo demanden por usar *gel ilegal* en la peluquería. ¡Delito capilar en primer grado!
Le dice el peluquero al abogado: “¿Le corto solo las puntas?” Y el abogado responde: “Deja las puntas, córtame los impuestos”. ¡Eso sí sería justicia social!
—¿Cómo sabes que alguien es abogado?
—No te preocupes, en cinco minutos te lo dice él… ¡Mientras se peina y se autocita en latín!
—¿Qué hace un abogado con mala autoestima?
—Se va al peluquero y pide un corte que le suba el caso. Digo… ¡el CASO!
Un abogado se corta mal el pelo y le grita al peluquero: “¡Te voy a denunciar!”.
El peluquero responde: “Pero si tú dijiste ‘hazme lo que quieras’…”.
El abogado: “¡Eso fue lenguaje no vinculante!”
¿Por qué los abogados no usan sombrero? Porque necesitan espacio para inflar su ego legal.
Los mejores chistes en español mezclan abogados, peluqueros y un café.
Uno entra, el otro lo afeita, y el tercero cobra honorarios. ¿Quién se ríe? La caja registradora.
—¿Cómo se llama el abogado más famoso de la peluquería?
—Licenciado Cortés… porque al menos pide permiso antes de arruinarte el peinado.
Se abre una nueva serie de televisión: “Peluquerías y Abogados: Corta por lo legal”. Con más drama que tintura en viernes de quincena.
Si quieres bromas graciosas, junta un abogado, un barbero y un testigo.
Resultado: un juicio con estilo y ¡mucho pelo suelto!
Un abogado va a cortarse el pelo y pide recibo. El peluquero pregunta:
—¿Para declararlo?
Él: “No, para demostrar que todavía confío en la justicia… capilar”.
Dicen que los chistes en español no tienen clase…
Entonces alguien cuenta uno de abogados y peluqueros. Todos ríen. Clase… ¡de derecho estilístico!
¿Por qué el abogado no se hizo peluquero? Porque no soporta cortar solo pelos… ¡quiere cortar herencias!
¿Sabes cuál es el peor temor de un abogado en la peluquería?
Que le cobren por adelantado. ¡Sin cláusula de arrepentimiento!
Los peluqueros tienen las mejores bromas graciosas:
Te dejan sin pelo, sin dignidad… y hasta sin argumentos legales.
En el cielo hay un rincón para abogados, peluqueros y contadores…
Uno te corta, el otro te cobra, y el tercero se ríe con humor español contable.
Yo le pregunté al peluquero si conocía bromas graciosas y dijo:
“Claro, mi trabajo diario es dejar a los clientes muertos de risa… o de miedo”.