Chiste hilarante de abogado y barbero que te hará reír
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Un abogado fue al peluquero. Al pagar, el peluquero dice: “No cobro a abogados.” Así que el abogado volvió al día siguiente… con toda su firma.
¿Qué hace un abogado cuando le dicen que el corte es gratis? Toma asiento y pide inflador para el ego.
Después de cortar al abogado gratis, el peluquero encontró una docena de abogados en la puerta. Moraleja: ¡Eso no fue un corte de pelo, fue una cita grupal!
¿Cómo sabes que un abogado fue a una barbería de chistes en español? El espejo se rindió antes de él.
Un abogado entra a la peluquería y pregunta: “¿Cortes gratis?” El peluquero dice que sí. Y el abogado contesta: “Perfecto. Me quedaré a vivir aquí.”
¿Por qué no se les cobra a los abogados en la peluquería? Porque su pelo está igual de difícil de manejar que sus clientes.
El peluquero no cobraba a ciertas personas, pero cuando llegó un político… ¡Le cobraron hasta el WiFi!
Dicen que el peluquero le dio el corte gratis al abogado como un gesto amable. El abogado respondió con una factura por “tiempo de conversación”.
Un abogado al peluquero: “¿También haces depilaciones?” El peluquero: “No, eso es para gente honesta.”
Bromas graciosas sobran en la peluquería: entra un abogado, sale con corte, shampoo, y un contrato de arrendamiento. Y todo con IVA incluido.
Un sacerdote, un médico y un abogado entran a una peluquería… parece un chiste, y lo es. Porque nadie salió pagando.
¿Por qué los abogados no tienen miedo de las tijeras del peluquero? Porque ya viven cortando cabezas… legalmente.
¿Qué hace un abogado con un buen corte? Lo pone como “gasto profesional” y lo deduce. ¡Eso sí es humor español financiero!
Dicen que el abogado dejó dulces de agradecimiento al peluquero. Pero venían con cláusulas ocultas.
El peluquero no cobra ni a curas, ni a médicos, ni abogados. Está claro: prefiere cortar que cobrar.
Cuando el abogado oyó que el corte era gratis, preguntó: “¿Dónde está la letra pequeña?”
¿En qué se parecen un jurado y un corte de pelo gratis para un abogado? En que ambos terminan con alguien muy despeinado.
Después de su corte, el abogado dijo: “Gracias”. El peluquero respondió: “Eso me costará caro, ¿verdad?”
El humor español es tan generoso que hasta los abogados se ríen… cuando no tienen que pagar por el chiste ni por el corte.
El peluquero decidió no cobrarle al abogado por el corte. El abogado: “Perfecto, ahora tú tampoco pagarás por mi defensa… emocional.”