Skip to content
—¿Por qué el café nunca gana una discusión? —Porque cuando se calienta, pierde el filtro.
Despertarme sin café es como ver chistes en español… sin traducción: no entiendo nada.
Mi cafetera y yo tenemos una relación complicada… yo la necesito más que ella a mí.
Le dije a mi jefe que no podía pensar sin café. Me dijo que tampoco piensa con él… así estamos parejos.
—Cariño, ¿cuántos cafés te has tomado hoy?
—Solo uno.
—¿Y esos cinco vasos vacíos?
—¡Son testigos, no cómplices! #bromasgraciosas
Soy tan fanático del café que cuando me siento cansado… me echo un espresso y me vuelvo doble.
Dicen que el café te roba el sueño, pero yo creo que lo justo es que te devuelva la vida primero.
Mi cafetería favorita ya me conoce tanto, que cuando entro me dicen: “Lo de siempre: sarcasmo con leche y poco azúcar”.
Solo tengo tres estados de ánimo: sin café, con café y buscando más café.
Con tanto café que tomo, creo que si dejo de beberlo, mis venas lo van a pedir por WhatsApp.
¿Por qué el café no cuenta chistes en español? Porque todavía no le llega la inspiración matutina.
—Mesero, este café está frío.
—Señor, es un frappuccino…
—Ah, perdón, entonces démelo con bufanda.
Tomar café solo no es lo mismo que estar solo. El café siempre te escucha sin juzgar.
Me prometí tomar menos café… así que ahora me echo solo cinco tazas al día… por mano.
¿Qué toma un café para despertarse? ¡Otro café más fuerte!
El café y yo somos como los chistes graciosos: me levanta, me alegra y a veces me hace llorar.
—Papá, ¿qué se siente tener una adicción al café?
—Hijo, eso se contesta con otra taza.
En lugar de decir “te quiero”, invítenme un café. Es más barato y más sincero.
Dicen que el amor mueve montañas… pero el café me mueve a mí a las 6am.
Alguien me dijo que el café es malo… Y yo le dije: ¡Tú también, pero aquí estamos!